La terapia ocupacional (T.O.) es un campo de saber y de práctica. Como tal, se sirve del conocimiento para transformar algo de la realidad, a través de un trabajo específico, la puesta en marcha de determinadas técnicas. Pero el proceso de la T.O. no se da en un vacío teórico…
Para fundamentar la práctica, el terapista ocupacional suele recurrir a los marcos de referencia teóricos y/o prácticos, los cuales responden a diferentes corrientes de pensamiento.
Entre los marcos de referencia, se encuentran los que podríamos caracterizar como positivistas, mayormente utilizados en rehabilitación física (Biomecánico, Rehabilitativo, Neurodesarrollo); los mismos son identificados en forma crítica como reduccionistas y funcionalistas. Por provenir de las ciencias biológicas y estar constituidas por teorías que han pasado la prueba del método científico, dan la impresión de proveer en la práctica métodos y técnicas más fiables y científicas. A su vez, al relacionarse con las ciencias médicas gozan de reconocimiento social y científico.
En el área de Salud Mental, se puede trabajar con marcos de referencia y/o teorías provenientes de multiples vertientes, como son el psicoanalisis, el modelo Psicodinámico, el Psicosocial y el Conductual.
A fines de los años 80 por un grupo de t.o. de la Universidad del Sur de California, liderados por E. Yerxa, desarrolló una disciplina académica; la Ciencia de la Ocupación. El objetivo de la misma es estudiar al ser humano como ser ocupacional.
La Conferencia Nacional de Directores de Escuelas Universitarias de Terapia Ocupacional de Chile define a la Ciencia de la Ocupación como un “conjunto homogéneo de conocimiento que se asienta en tres conceptos fundamentales: el análisis de la ocupación y de las actividades; la adaptación funcional en las diversas categorías de la actividad humana; y la modificación y adaptación del entorno a las necesidades fundamentales de las personas”.
Frente a la idea de que el conocimiento debe constituir un cuerpo homogéneo, me pregunto si es ésta una realidad posible; y de ser así, si beneficiaría al sujeto de la intervención y al desarrollo profesional de la T.O.
Según la Ciencia de la Ocupación, si el profesional no utiliza “técnicas correspondientes a un referente teórico especifico de T.O.”, su intervención quedará excluida de las prácticas validadas científicamente, no aportando a la construcción de la identidad profesional. Como consecuencia, esta postura afirma que el reconocimiento profesional se encuentra obstaculizado.
En otras palabras, se atribuye esta falta de reconocimiento a la escasez de fundamentación teórica propia. No se asume que T.O. es en primer lugar una disciplina del área de la salud y que su conocimiento va mas allá de qué es la ocupación y su importancia en el sujeto. Profundizar únicamente en este aspecto (ocupación) es negar lo particular de cada sujeto (dimensión psicosocial, cultural e histórica) reduciéndolo a un solo aspecto, que estudiado en forma aislada no constituye un progreso de la profesión.
Se considera que la multiplicidad de formas de hacer, pensar y concebir la TO, lejos de ser un aspecto negativo, permite que la misma sea una práctica flexible a la demanda.
"... las ciencias sociales de la salud no se vuelven menos ‘científicas’, por el contrario, ellas se aproximan con mayor luminosidad de los contornos reales de los fenómenos que abarcan”.(M.C. de Souza Minayo)
(((Me acompañan en este recorrido Betiana y Mariela, y todos los t.o. de ahora y del futuro que crean que importa pensar y repensar nuestro hacer, en el que para nada está todo dicho…)))