miércoles, 21 de octubre de 2009

La integración empieza por casa.

Comparto con uds. un escrito de Liliana Paganizzi. Ojala les guste y sirva para pensar algunas cuestiones.

Los terapistas ocupacionales hemos ido ganando un espacio en los equipos. El primer lugar de reconocimiento sin duda tiene que ver con que “somos hábiles con las manos”, luego que Terapia Ocupacional es “el lugar donde los pacientes hacen cosas con las manos”. Esto es tan cierto como que escribo con la mano y camino con los pies. Pero en esta actividad, escribir, con mi mano, también esta la languidez, que luego fue dolor de cuello, está el pensamiento y las ideas en el qué y cómo escribirlo, está el para qué y el destino de lo escrito, que produce por cierto una emoción diferente a escribir una postal de vacaciones.

El qué hacer, cómo y para qué son interrogantes que aparecen en Terapia Ocupacional, abriendo múltiples espacios. Espacios donde el paciente podrá reconocerse o descubrirse en la relación con el material, el terapista, el grupo.

El material, esencia de la actividad, aparece como otro, distinto al sujeto, con un lenguaje propio, particular de lo inanimado, el material puede ser explorado, tocado, modificado.

En esta modalidad suelen aparecer propuestas inalterables, inalterables en tanto se quiera concretar una idea. La cerámica plantea un tiempo de secado que no es alterable por la posible ansiedad del que haya modelado. El tiempo externo se impone, se construye una pequeña historia, el ayer es distinto al hoy, aparece “¿cuánto tiempo tengo que esperar?”, “ ¿cuánto tiempo puedo esperar?”, “¿cuál es mi tiempo de espera?”. En relación al terapista puede aparecer cierta demanda: “¡Mire que quiero regalársela a mi hija esta tarde!”. El terapista puede conocer el tiempo de esa arcilla y a través de ella cómo juega el tiempo del paciente. En este juego de tiempos y diálogos, aparecen los monólogos: una pieza recién barnizada es llevada por una mano que chorrea barniz, por un cuerpo rígido de un sujeto que no puede esperar. Estamos tomando solo un aspecto del interrogante ¿cómo? Cómo interviene la función tiempo, tiempo propio, interno, y tiempo ajeno.

Aparece también la relación con el espacio, el espacio geográfico para ser ocupado, recorrido o ganado por la propia motilidad. La motilidad es un espacio propio para la modificación de materiales: de trozo de cuero a billetera, de trozo de madera a caja. Aparece nuevamente el dialogo, si antes miramos la función tiempo, ahora podemos mirarlo en términos de demandas motoras: fuerza en el sujeto y resistencia en la madera, control de la fuerza en tanto si es poca la madera no es cortada, si es mucha el material se rompe, el serrucho se traba.

La caja terminada, la billetera, la vasija seca plantean la distancia o cercanía entre lo que pensaba hacer y lo que realmente ha podido. La distancia entre la realidad interna y externa. La actividad es un medio, y a la vez un lugar generador de formas de expresión, comunicación y aprendizaje. Aprendizaje en tanto el paciente pueda conocer o reconocer algo de sí mismo. En este proceso interviene el terapista, observador y partícipe, haciendo una lectura de estos diálogos preguntando, interviniendo desde la palabra o desde la técnica, ofreciendo material para abrir el campo de la experiencia.

Así, pensar que en la realización de una actividad, en la construcción de un objeto concreto intervienen solo las manos del paciente seria tan ingenuo como pensar, que, cuando en otra época, el novio “pedía la mano” de la novia, el padre entregaba sólo la mano.

Si la “ buena integración empieza por casa” el planteo es que el paciente no “hace” en un lugar, “siente” en otro y “piensa” en los grupos psicoterapéuticos, sino por el contrario se juega un sujeto en su totalidad en todos los espacios posibles de ser abiertos por un equipo interdisciplinario.

En esa totalidad como sujeto, el paciente traerá maneras particulares, primacías de algún lenguaje como forma de expresar lo que le pasa.

Llega a la Institución, Psicoterapéutica, cuando ese soliloquio corporal, esa manera particular de lenguaje ha sufrido alguna ruptura. Desde un intento de suicidio, una crisis maníaca, una depresión intensa aparece una historia de 15 años de asma, 10 de jaquecas, no suele ser entonces éste el motivo de su llegada, sino aquel, el de la ruptura. Desde ahí empezamos: “yo con las manos no sé hacer nada”, “dígame qué hacer”, “¿qué puedo hacer:”, “¿qué quiero hacer?”, sí, también con las manos.

jueves, 15 de octubre de 2009

Pensando la Etica profesional II

1a alternativa. La T.O. se opone a la decisión del Director y renuncia... ¿Se resuelve con esto el problema?

2a alternativa. La T.O., aunque no está de acuerdo, no lo expresa y continúa trabajando en la institución, acatando la orden del Director.

3a alternativa. La T.O. se opone a la decisión del Director, y plantea una propuesta de trabajo que intente dar una salida al problema: trabajar en el espacio de T.O. con los residentes y sus supuestos inconvenientes y conductas contestatarias frente a algunas dinámicas institucionales. Los objetivos serían tratar de evitar conflictos con el personal, y que las personas no dejen de asistir a T.O.
Aquí se pone de manifiesto una profesional virtuosa; podemos decir que deja de lado la mediocridad. Como oposición a la mediocridad tenemos la excelencia; la misma se presenta como responsabilidad frente a la sociedad y como compromiso por el crecimiento de la profesión. Esto iría en consonancia con lo que afirma Cortina, sobre lo apropiado de “universalizar la aristocracia” a las profesiones, haciendo referencia a intentar “ser los mejores”.
Como decíamos más arriba, el logro del bien interno es un bien para toda la comunidad que participa en la práctica; en este caso la comunidad estaría representada por los residentes, por el personal y por la Dirección de la institución.

Conclusión.
Acerca del proceder de la t.o. en la primera y la segunda alternativa, podemos decir que aunque no lo juzguemos como éticamente correcto, actuó como persona autónoma; tomó su decisión y se apropió de sus propias posibilidades. Tomó uno de los caminos posibles.
De los profesionales se espera que no ejerzan sólo por afán de lucro, aunque la tendencia hacia los fines externos es condición humana. No es posible rechazarlos sin caer en la hipocresía (Cortina).
Las prácticas son actividades compartidas que presuponen el ejercicio de virtudes; las encontramos en la tercera alternativa. Sin virtudes, las prácticas sucumbirían ante el poder corruptor de la institución. Ello queda demostrado cuando la t.o. piensa en el bienestar de las personas que atiende, y no se deja llevar por directivas que no corresponden con los fines de la propia profesión, tratando de mantener a la vez la armonía en su lugar de trabajo.
Queda para el análisis de cada uno, pensar en cuáles son las virtudes que se pueden encontrar en la situación presentada, y qué otras alternativas o cursos de acción podría seguir la t.o. de este caso.

Bibliografía.
• Brussino, Silvia. “Ética de las virtudes y práctica de la medicina” en Oscar Garay; “Responsabilidad moral de los médicos”.
• Cortina, Adela (1999). “Universalizar la aristocracia. Por una ética de las profesiones”; Asociación de bioética fundamental y clínica; Madrid.
• Amado, B.; Centis, M.; D’Angelo, M.S. (2008). Trabajo Final de la Cátedra “Ética Aplicada”. UNL, FBCB, Escuela Superior de Sanidad, Lic, en Terapia Ocupacional. Santa Fe

lunes, 12 de octubre de 2009

Pensando la Ética profesional.

La Dirección de una reconocida y prestigiosa institución privada, prestadora de servicios de Salud Mental, establece: “Ante conductas de los residentes que expresen una negativa a compartir prendas, y a no poder opinar sobre los menús diarios, se les impondrá como castigo la prohibición a concurrir y/o participar en Terapia Ocupacional”. La terapista ocupacional (t.o) difiere con esta medida, pero si lo plantea corre el riesgo de perder su trabajo y con ello su salario. Por otro lado si no manifiesta su posición considera que iría en contra de los fines de la profesión.
En relación a este caso: ¿Qué alternativas puede tomar la t.o.? Se presentan algunas alternativas posibles.


Toma de decisiones:
En el momento de tomar decisiones en el campo profesional, ponemos en juego un esquema de referencias valorativas sobre el cual jerarquizamos y establecemos prioridades, en ello comprometemos nuestra integridad personal. El cuestionamiento es tanto más acuciante cuando las decisiones técnicas afectan seriamente a otras personas o a la sociedad. No existe, por tanto, actuación profesional neutral en la que sólo se juegue la eficiencia del “saber hacer”: las decisiones técnicas son siempre y al mismo tiempo, decisiones éticas. Todo saber constituye un poder, y el poder es esencialmente ético por cuanto se origina en la libertad humana.

1ra alternativa. La T.O. se opone a la decisión del Director y renuncia... ¿Se resuelve con esto el problema?
Podemos notar que la t.o. presenta un doble discurso. No acepta la situación pero, al mismo tiempo, permite que se perpetúe en el tiempo.
Terapia Ocupacional, como disciplina perteneciente al campo de la salud, posee fines internos, ligados al bien de la persona. En el caso referido, al renunciar la t.o. a la institución no se produce ningún beneficio, porque el logro del bien interno es un bien para toda la comunidad que participa en la práctica.

2da alternativa
. La T.O., aunque no está de acuerdo, no lo expresa y continúa trabajando en la institución, acatando la orden del Director.
Podemos advertir que la t.o. deja de lado el fin de la profesión…Cumple con una ética de mínimos, prioriza el cumplimiento de la orden, pensando a la vez en sus propios intereses…Ligamos la elección de esta alternativa a la consecución de unos bienes externos a la profesión.
Dichos bienes externos (el dinero, el prestigio, reconocimiento social) vienen dados con el desempeño de una práctica, pero no son los que le dan sentido a la misma. No se puede decir que no sea correcto alcanzarlos, pero no se los debe poner por encima de los bienes internos. Cuando esto sucede, se pierde la meta, los profesionales se corrompen, perdiendo la práctica legitimidad social. En palabras de MacIntyre: La raíz última de la corrupción reside en estos casos en la pérdida de vocación, en la renuncia a la excelencia.

...Continuara...

domingo, 4 de octubre de 2009

Una experiencia desmanicomializadora, desde Frente de Artistas del Borda

Luis Parente , (integrante del Frente de Artistas, ya fallecido siempre decía: “ el hospital es como una boca grande que te traga, viste…”. Y es verdad, a medida que se entra y se recorrer sus pasillos pocas veces limpios y muchas veces sucios, con ventanas oxidadas sin vidrios o con vidrios rotos, y mas pasillos, muchos pasillos con cuerpos que caminan o extremadamente quietos, de horas vacías, de caras pálidas, tristes, sin vida.

Las voces acalladas se levantan
Desde el silencio oscuro del Hospicio
Una voz que se escucha poco a poco
Con más vocación.
Acompañados con voces y canciones
desde adentro como un grito
Aquí estamos!
no callemos aunque nos hagan callar
sólo encalla el barco en el mar.

LAS VOCES ACALLADAS, de Rafael Arévalo

viernes, 2 de octubre de 2009

Sobre el abismo...


Jardines de calma feroz, un sol de infinita paciencia.
Los locos cantan la canción y aplauden; se acercan de a uno o de a dos, se va formando una ronda.
Una enfermera gritona imita una estrella de rock.
Se ríen y del paredón el eco aplaude contento.
El viejo dice que esta bien, vamos adentro.
Andrés, vení, por favor, acompañame un poquito, dice uno, sólo dame la mano.
Muy despacito, sobre el abismo, volaré...
Abajo el sol, abajo el sol yo ver.
Abajo el sol, abajo el sol, llover…

(Muy despacito. Andrés Ciro Martínez- Los Piojos)