1a alternativa. La T.O. se opone a la decisión del Director y renuncia... ¿Se resuelve con esto el problema?
2a alternativa. La T.O., aunque no está de acuerdo, no lo expresa y continúa trabajando en la institución, acatando la orden del Director.
3a alternativa. La T.O. se opone a la decisión del Director, y plantea una propuesta de trabajo que intente dar una salida al problema: trabajar en el espacio de T.O. con los residentes y sus supuestos inconvenientes y conductas contestatarias frente a algunas dinámicas institucionales. Los objetivos serían tratar de evitar conflictos con el personal, y que las personas no dejen de asistir a T.O.
Aquí se pone de manifiesto una profesional virtuosa; podemos decir que deja de lado la mediocridad. Como oposición a la mediocridad tenemos la excelencia; la misma se presenta como responsabilidad frente a la sociedad y como compromiso por el crecimiento de la profesión. Esto iría en consonancia con lo que afirma Cortina, sobre lo apropiado de “universalizar la aristocracia” a las profesiones, haciendo referencia a intentar “ser los mejores”.
Como decíamos más arriba, el logro del bien interno es un bien para toda la comunidad que participa en la práctica; en este caso la comunidad estaría representada por los residentes, por el personal y por la Dirección de la institución.
Conclusión.
Acerca del proceder de la t.o. en la primera y la segunda alternativa, podemos decir que aunque no lo juzguemos como éticamente correcto, actuó como persona autónoma; tomó su decisión y se apropió de sus propias posibilidades. Tomó uno de los caminos posibles.
De los profesionales se espera que no ejerzan sólo por afán de lucro, aunque la tendencia hacia los fines externos es condición humana. No es posible rechazarlos sin caer en la hipocresía (Cortina).
Las prácticas son actividades compartidas que presuponen el ejercicio de virtudes; las encontramos en la tercera alternativa. Sin virtudes, las prácticas sucumbirían ante el poder corruptor de la institución. Ello queda demostrado cuando la t.o. piensa en el bienestar de las personas que atiende, y no se deja llevar por directivas que no corresponden con los fines de la propia profesión, tratando de mantener a la vez la armonía en su lugar de trabajo.
Queda para el análisis de cada uno, pensar en cuáles son las virtudes que se pueden encontrar en la situación presentada, y qué otras alternativas o cursos de acción podría seguir la t.o. de este caso.
Bibliografía.
• Brussino, Silvia. “Ética de las virtudes y práctica de la medicina” en Oscar Garay; “Responsabilidad moral de los médicos”.
• Cortina, Adela (1999). “Universalizar la aristocracia. Por una ética de las profesiones”; Asociación de bioética fundamental y clínica; Madrid.
• Amado, B.; Centis, M.; D’Angelo, M.S. (2008). Trabajo Final de la Cátedra “Ética Aplicada”. UNL, FBCB, Escuela Superior de Sanidad, Lic, en Terapia Ocupacional. Santa Fe
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