lunes, 12 de octubre de 2009

Pensando la Ética profesional.

La Dirección de una reconocida y prestigiosa institución privada, prestadora de servicios de Salud Mental, establece: “Ante conductas de los residentes que expresen una negativa a compartir prendas, y a no poder opinar sobre los menús diarios, se les impondrá como castigo la prohibición a concurrir y/o participar en Terapia Ocupacional”. La terapista ocupacional (t.o) difiere con esta medida, pero si lo plantea corre el riesgo de perder su trabajo y con ello su salario. Por otro lado si no manifiesta su posición considera que iría en contra de los fines de la profesión.
En relación a este caso: ¿Qué alternativas puede tomar la t.o.? Se presentan algunas alternativas posibles.


Toma de decisiones:
En el momento de tomar decisiones en el campo profesional, ponemos en juego un esquema de referencias valorativas sobre el cual jerarquizamos y establecemos prioridades, en ello comprometemos nuestra integridad personal. El cuestionamiento es tanto más acuciante cuando las decisiones técnicas afectan seriamente a otras personas o a la sociedad. No existe, por tanto, actuación profesional neutral en la que sólo se juegue la eficiencia del “saber hacer”: las decisiones técnicas son siempre y al mismo tiempo, decisiones éticas. Todo saber constituye un poder, y el poder es esencialmente ético por cuanto se origina en la libertad humana.

1ra alternativa. La T.O. se opone a la decisión del Director y renuncia... ¿Se resuelve con esto el problema?
Podemos notar que la t.o. presenta un doble discurso. No acepta la situación pero, al mismo tiempo, permite que se perpetúe en el tiempo.
Terapia Ocupacional, como disciplina perteneciente al campo de la salud, posee fines internos, ligados al bien de la persona. En el caso referido, al renunciar la t.o. a la institución no se produce ningún beneficio, porque el logro del bien interno es un bien para toda la comunidad que participa en la práctica.

2da alternativa
. La T.O., aunque no está de acuerdo, no lo expresa y continúa trabajando en la institución, acatando la orden del Director.
Podemos advertir que la t.o. deja de lado el fin de la profesión…Cumple con una ética de mínimos, prioriza el cumplimiento de la orden, pensando a la vez en sus propios intereses…Ligamos la elección de esta alternativa a la consecución de unos bienes externos a la profesión.
Dichos bienes externos (el dinero, el prestigio, reconocimiento social) vienen dados con el desempeño de una práctica, pero no son los que le dan sentido a la misma. No se puede decir que no sea correcto alcanzarlos, pero no se los debe poner por encima de los bienes internos. Cuando esto sucede, se pierde la meta, los profesionales se corrompen, perdiendo la práctica legitimidad social. En palabras de MacIntyre: La raíz última de la corrupción reside en estos casos en la pérdida de vocación, en la renuncia a la excelencia.

...Continuara...

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