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Tal vez llego tarde y ya todos han comprendido esto. Quizá los terapeutas y sus pacientes no hacen más que jugar, semana tras semana, un juego apasionante en que las fichas son sueños, ilusiones, fantasías, recuerdos, angustias, amores, desencuentros y frustraciones.
Esto es casi tan bueno como curar manías persecutorias.
A. Dolina
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